Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Quien murió buscando gloria, no disfruto la victoria.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
De boca para fuera.
Más envejecen las penas que las canas.
Carne puta no envejece.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
No hagas mal y no habrás miedo.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Leer entre renglones.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Lleno de pasión, vacío de razón.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Despacio, que llevo prisa.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Días y ollas hacen grandes obras.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
El buen vinagre del buen vino sale.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Donde entra tajada no entra rebanada.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.