Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Buena gana de comer, rica salsa es.
El hombre apercibido medio combatido.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Lo comido por lo servido.
Que mañana hay misa para los sordos.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Para colmo de males, tratar con animales.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Lo que no conviene no viene.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Lo que no nos une, nos mata.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
A la vejez, dinero y mujer.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Para prosperar, madrugar.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
Día de agua, taberna o fragua.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Pobreza, víspera de vileza.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
La contradicción es la sal del pensamiento