No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Peor es la moza de casar que de criar.
El amor es de hermano y no de señor.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Injerta en Abril y a los tres años cogerás uvas mil.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
El río pasado, el santo olvidado.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Rey nuevo, ley nueva.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Las caras nos vemos, más los corazones no.
A quien le dan pan que no coma.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Roma, acuerdos y locos doma.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Mucho saber, menos ignorar es.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Haciendo se aprende a hacer.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Los reyes tienen los brazos largos.
Casa ordenada, casa salvada.
El pobre de su pobreza no sale.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Tendrán que pasar hambre en la época fría los que no trabajen en la caliente.
Obra hecha, dinero espera.
El abad canta donde yanta.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.