Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
El que busca, encuentra.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Quien sube como palma baja como coco.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
El que a los suyos se parece, honra merece.
La caza y los negocios quieren porfía.
El que tiene sed, busca agua.
Cuervos vienen, carne huelen.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Quien desparte lleva la peor parte.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Hoy por mí, mañana por ti.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
Marido, comprad vino; que no lino.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Refran viejo, nunca miente.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Hasta que el cuerpo aguante.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.