Entre bueyes no hay cornadas.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Júntate, que junto estabas.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
El que se brinda se sobra.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Creer a pie juntillas.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Casarse bajo el palo de la escoba
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El yerro encelado, medio perdonado.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
A manos frías, corazón ardiente.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Quien nada hace, nada teme.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Burlas que son veras, otro las quiera.
A la que bien baila, con poco son le basta.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Cuerpo descansado, dinero vale.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
A amo ruin, mozo malsín.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Buenas judías la Mancha las cría.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Quien hijo cría, oro cría.