Quien acomete vence.
Ligero como el ave de San Lucas.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
Remo corto, barca pequeña.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Cada mochuelo, a su olivo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Sin precio no se han las mujeres.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Quien hijos ha, no reventará.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
A gran seca, gran mojada.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Pobre pero honrado.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
El cobarde vive, el valiente muere.
A barba moza, vergüenza poca.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
De sabios es variar de opinión.
Loro viejo no aprende a hablar.
El juez que toma, presto es tomado.
A este son, comen los del ron, ron.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Buena crianza no pierde punto.
Dar el consejo y el vencejo.