Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Quien acomete vence.
Tres españoles, cuatro opiniones.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Remo corto, barca pequeña.
Cada mochuelo, a su olivo.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Sin precio no se han las mujeres.
A gran seca, gran mojada.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Quien hijos ha, no reventará.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Pobre pero honrado.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
El cobarde vive, el valiente muere.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
A barba moza, vergüenza poca.
De sabios es variar de opinión.
El juez que toma, presto es tomado.
Loro viejo no aprende a hablar.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Buena crianza no pierde punto.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Dar el consejo y el vencejo.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.