Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Hay que tomar el toro por las astas.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
El que calla, otorga.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
Si prometes y no das, mal vas.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Arte para lograr es el dulce hablar.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Hacerle a uno la pascua.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Meterse en la boca del lobo.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Calva buena, luna llena.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
No apruebes hasta que pruebes.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
A consejo malo, campana de palo.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
Las grandes penas no se quejan.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Las letras con sangre entran.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.