La Luna de Enero y el amor primero.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
La carta, corta, clara y bien notada.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Ruego de Rey, mandato es.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Este navega con banderita de pendejo.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
De boca para fuera.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Más haces callando que gritando.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Menos perro, menos pulgas.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
El amor no hace hervir la olla
Quien cae no tiene amigos.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Averiguelo, Vargas.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.