Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Agua corriente no mata a la gente.
Cerco de luna, agua segura.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Al pobre el sol se lo come.
El cantar, alegra el trabajar.
El camino malo, se pasa rápido.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Orden y contraorden, desorden.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
El que pestañea pierde.
Las cosas en caliente pegan.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
Hablar a calzón "quitao".
Ocasión llegada presto agárrala.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
No donde naces, sino donde paces.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
El que ríe el último, ríe mejor.
De buena harina, buena masa.
Ni cenamos ni se muere padre.
Írsele a uno el santo al cielo.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Tarde piaste pajarito.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Desvestir un santo para vestir otro.