Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Cambio de costumes, par es de muerte.
No sufras por calenturas ajenas.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Para buena vida, orden y medida.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
En Abril, aguas mil.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Poderoso caballero es don dinero.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
El verano es la madre de los pobres
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
No hay borracho que coma lumbre.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
La fruta madura se cae sola.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Haz favores y harás traidores.
La impureza, pesa.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Quien te quiere, no te hiere.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Febrero el corto, el pan de todos.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Bien muere, quien bien vive.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Hay que cortar por lo sano.