La buena lectura, alivia la tristura.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
El que trae , lleva.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Ojo por ojo y diente por diente.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Regla y compás, cuanto más, más.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
En la necesidad se conoce la amistad.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Algo es algo, menos es nada.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Juego y bebida, casa perdida.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Para conservar amistad, pared en medio.
Cada cosa tiene su precio.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
A diente cogen la liebre.
Entre menos burros, más choclo.
A bestia loca, recuero modorro.
Cada día, su pesar y su alegría.
Quien te ha visto y quien te ve.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
No busques a la vez fortuna y mujer.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias