Las sueños, sueños son.
El que ama el peligro, en él perece.
La suerte la pintan calva.
La fuerza no es un remedio
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Dios ayuda, a los que se ayudan.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Más sabe una suegra que las culebras.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
No me gusta el chisme pero me entretiene.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Hay que ver para creer.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Hijos y mujer añaden menester.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Lento pero seguro.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Ama profunda y apasionadamente.
En la tardanza está el peligro.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
En la variedad está el gusto.
Dura el nombre más que el hombre.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
Yerro es ir de caza sin perro.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Querer matar dos moscas de un golpe
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Donde manda el perro, se ata al amo.
El que quiera ser líder debe ser puente.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
La buena lectura, alivia la tristura.