Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
El que no tiene hijos, los educa bien.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
A cada cabeza, su seso.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Bien vivió quien bien se escondió.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Araña muerta, visita cierta.
Los golpes hacen silencio.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
La letra mata, su sentido sana.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
De la continua lección nace la ciencia.
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
pajero como tenedor de oveja.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
A los locos se les da la razón.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Casa sin moradores, nido de ratones.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Agrada, quien manda.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
El que las sabe, las tañe.
De comerciar a robar, poco va.
Antes huir que morir.