Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Antes huir que morir.
Callen barbas y hablen cartas.
No te fíes del enemigo que duerme.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Dinero no falte, y trampa adelante.
La mujer es gente en la letrina.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Cuando se prevé un peligro, ya está medio evitado.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Dar palos de ciego.
No ofende quien quiere sino quien puede.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
El cazador ruidoso es el que consigue menos pájaros.
La felicidad es como un león insaciable
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Hombre casado, burro domado.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Hablar a tontas y a locas.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
El trato engendra el cariño.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.