El cliente siempre tiene la razón.
La libertad vale más que el oro
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Tiene más miedo que vergüenza.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
A traidor, traidor y medio.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Se llena antes el ojo que el papo.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
No hay ladrón sin encubridor.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
El trabajo ennoblece.
Del reir viene el gemir.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
La justicia no corre, pero atrapa.
El mirón, ¡chitón!.
Los buenos modos agradan a todos.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
Es más entrador que una pulga.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Burlas suaves traen burlas graves.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.