Avaricia de tío, hacha de sobrino.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Buena es la linde entre hermanos.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
En guerra avisada no muere gente.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Entre más apuro menos prisa.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
El tiempo aclara las cosas.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Hoy no se fía, mañana sí.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Si la perra es bola, es mejor para el perro.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
De la discusión surge la luz.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Los celos son malos consejeros.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
La suerte es de los audaces.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.