Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Juicios tengas, y los ganes.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Más vale una imagen que cien palabras.
Buen oficio es no tener ninguno.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Sobre advertencia no hay engaño.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
El que bien te quiere no te engaña.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Más honor que honores.
Por los ojos entran los antojos.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
La envidia acorta la vida.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
A lo que no puedas, no te atrevas.