Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
La sugestión obra.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
A buena mujer, poco freno basta.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Paja triga hace medida.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Secreto a voces.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
El monte tiene ojo.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Aceptar un don, requiere discreción.
Los hombres son mejores que su teología
Buenas razones cautivan los corazones.
No seas amigo de los necios.
Cortesías engendran cortesías.
Si las paredes hablaran.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Para aprender, nunca es tarde.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)