Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Bondad con hermosura, poco dura.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
El que necesita, te visita.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Jugar al abejón con alguien.
Ocio, ni para descansar.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Ojo por ojo, diente por diente.
Quien da el consejo, da el tostón.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Donde uno piensa, otro sueña.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Consejo tardío, consejo baldío.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
La suerte y la muerte no escogen.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
De la abundancia viene la vagancia.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
No saber ni torta.