Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Suerte, y al toro.
Matar dos pájaros de un tiro.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
El buscador es descubridor.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Bien guardar no es poco ganar.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
A grandes cautelas, otras mayores.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
El hijo sabe que conoce a su padre.
La menta, el amor aumenta.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
La verguenza es último que se piedre.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Más fácil es ganar que conservar.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
El que mucho analiza, se martiriza.
Entre más viejo más pendejo.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Nada necesita quien tiene bastante.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.