La fortuna a los audaces ayuda.
Piensa mal y acertarás, aunque alguna vez te equivocarás.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Querer y no querer, no está en un ser.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Se las sabe por libro
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Entendido y anotado.
Buena razón quita cuestión.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Hacer enseña a hacer.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
La envidia es una mala consejera.
A veces caza quien no amenaza.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Renegad de viejo que no adivina.
El que guarda, halla.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
El que no aprende es porque no quiere.
Del ahorro viene la posesión.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Hablen cartas y callen barbas.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.