Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Palabra de boca, piedra de honda.
En el peligro se conoce al amigo.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Jugar a dos barajas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
La suerte es de quien la tiene.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Estar armado hasta los dientes
Palabras melosas, siempre engañosas.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
La lealtad se paga.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Inclinar la balanza.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Lo que no se conoce no se apetece.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
El que no sabe, es como el que no ve.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Las indirectas del padre Cobos.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Da y ten, y harás bien.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.