Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Al buen jugador la pelota le viene.
Ante la duda, abstente.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Al loco y al aire, darles calle.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
El cebo oculta el anzuelo.
Di mentira, y sacarás verdad.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
No hay secreto si tres lo saben.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
La lengua larga es señal de mano corta.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Hijo de puta no es nacer, es más bien saberlo ser.
Dar la callada por respuesta.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Pocas palabras son mejor.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Hablar con lengua de plata.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Necio que sabe latín, doble rocín.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
La impureza, pesa.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.