Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
De la abundancia viene la vagancia.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
La pasión embellece lo feo
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
De desgraciados está el mundo lleno.
Fiate de Dios y no corras.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Dios tarda, pero no olvida.
Un real de deuda, otro acarrea.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Más da el duro que el desnudo.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Comida hecha, amistad deshecha.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Mal acaba quien mal anda.
Palabra de boca, piedra de honda.
El que no agradece, al diablo se parece.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Cada cual a lo suyo.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Afanar y no medrar es para desesperar.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Casa de muchos, casa de sucios.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Viejo con moza, mal retoza.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente