Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Marido, comprad vino; que no lino.
No hay nada peor que un maricon resentido.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Mal reposa la vida dudosa.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Ante la duda, abstente.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
El que mucho promete, poco cumple.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Lo fiado es pariente de lo dado.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Cama de novios no la tienen todos.
En cama extraña, no se junta las pestañas.