La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Daño merecido, no agravia.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Pan ajeno nunca es tierno.
No conviertas en amigo al que has vencido
Al rebuznar se verá quien no es león
El que tiene es el que pierde.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Jugar la vida al tablero.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Gran mal padece quien amores atiende.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Hay desgracias con suerte.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
El mal que no es durable, es tolerable.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Malo es cojear delante de un cojo.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Quien no se arriesga no cruza el río
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Al endeble todos se le atreven.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.