La suerte es de quien la tiene.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
No gastés pólvora en chimancos.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
No necesito niguas para ser tishudo.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Cada día, su pesar y su alegría.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
El ducado nunca huele a robado.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
Madre holgazana cría hija cortesana.
El que trabaja, no come paja
Cuando el pobre lava, llueve.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Es más molesto que una piedra en el zapato.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Nadie se ha pelado por pedir.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Viejos los cerros y reverdecen
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
La fama propia depende de la ajena.
Quien busca, halla.