El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
No hay mano que pueda para el tiempo
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Cada mozo lancee su toro.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Más duro que sancocho de pata.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
La esperanza no llena la panza.
La belleza es un reino que dura poco
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Ser feliz como pez en el agua
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Boca seca hace bolsa llena.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
El que más mira menos ve.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Es más fácil, destruir que construir.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Por una fruta maltrecha, se daña toda la cosecha.
Con la muerte todo se acaba.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Quien huelga no medra.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
La muerte es puerta de la vida.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.