Redondear la arepa.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Hambre larga, no repara en salsas.
Atáscate, que hay lodo.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
El joven armado y el viejo arrugado.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Si truena es porque va a llover.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
No hay altanería que no amanece caída.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Para sabio Salomón.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
La guerra mil males engendra.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Cada uno habla como quien es.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
A cada rey su trono.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Más vale la seguridad, que la policía.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
El hilo se revienta por lo más delgado.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Ira no obra Justicia.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Nada necesita quien tiene bastante.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
El que necesita, te visita.
El más grande placer de la vida es hacer algo que los demás dicen que no se puede hacer.
A quien mal canta, bien le suena.
A medida del santo son las cortinas.
Guay del malo y de su día malo.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.