En caliente ni se siente.
Huye del peligro y no caerás en él.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
La paciencia no está entre los jovenes.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Donde no hay harina todo es mohína.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
Quien sube como palma baja como coco.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Cara de beato y uñas de gato.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Donde entra beber, sale saber.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
La paciencia es la llave del paraíso.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Lo que hace el burro, pare la burra.
La verdad sale en boca de los niños.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye