A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
A consejo de ruin, campana de madera.
La peor vejez es la del espíritu.
Músico pagado no hace buen son.
Más vale estar pelada que amortajada.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Al que le pique, que se rasque.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
El dedo malo, se corta y se vota.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Demasiada alegría es dolorosa
Yo que callo, piedras apaño.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Poca cuadrilla, vida tranquila
A la fuerza, ni la comida es buena.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
El que su nariz acorta, su cara afea.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
A cada necio agrada su porrada.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Saber poco obliga a mucho.