En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Sacar las castañas del fuego.
Cuanto más amistad, más claridad.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Mano de hierro en guante de seda.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
A rey muerto, principe coronado.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Buena cara dice buen alma.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
La boda de los pobres, toda es voces.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Muchos Trueno y nada de auga.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Cada palito tiene su humito.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
Del joven voy, del viejo vengo.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.