En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
Nadie está obligado a lo imposible.
Obras vea yo; palabras, no.
Mas mata la duda que el desengaño.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Modestia exagerada, modestia falsa.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Lleno de pasión, vacío de razón.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
La ausencia causa olvido.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
A buen sueño, no hay cama dura.