La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
A creer se va a la iglesia.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Todo es según el cristal con que se mira.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Pocas palabra y muchos hechos.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Oír campanas y no saber dónde.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Al mal circo le crecen los enanos.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
Hombres de noche, muñecos de día.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.