Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Mucho apretar, listo aflojar.
Mejor precavido, que arrepentido.
Para sabio Salomón.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Comer y sorber, no puede ser.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Gallina que canta, de poner viene.
Del ahorro viene el logro.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Acabándose Cristo, pasión fuera.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
La naturaleza proveerá.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Casarse bajo el palo de la escoba
A la vejez, cuernos de pez.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Mira que no está el horno para bollos.
Estómago vacío no tiene oídos.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Hijos casados, duelos doblados.
No te fíes del enemigo que duerme.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.