Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Quien destaja no baraja.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
A candil muerto, todo es prieto.
La ocasión llega, llama y no espera.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Gachas de almorta, el estómago confortan.
El corazón no sabe mentir
El vino y la verdad, sin aguar.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Quien no tiene quiere más.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Amor de asno, coz y bocado.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Tarde piaste pajarito.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Adelante con los faroles.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Reniego de plática que acaban en daca.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
La experiencia es la madre de la ciencia.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
El que bien ama, tarde olvida.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Como chancho en misa.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.