Madre dispuesta, hija vaga.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
La experiencia es a veces dolencia.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Hablar más que lora mojada.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Necio es quien con necios anda.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Jugar la vida al tablero.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Cambiar de opinión es de sabios.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
La conciencia vale por cien testigos.
Madre muerta, casa deshecha.
La admiración alaba, el amor es mudo
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
¿Quién con una luz se pierde?
De chica candela, grande hoguera.