Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Nada con nada, total nada.
La esperanza es la última en morir.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Andar el tiempo y vernos hemos.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Casa oscura, candela cuesta.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Del ahorro viene la posesión.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Agua de llena, noche de angulas.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Dios es más grande que el mundo.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Ruego de Rey, mandato es.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
A burlas, burlas agudas.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Bien juega quien mira.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Mal largo, muerte al cabo.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
A días claros, oscuros nublados.
Yo me morí, y que cosas vi.
Lo bien hecho bien parece.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.