El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
No tienes dedos para el piano
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
La muerte todas las medidas vierte.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Pa'trás como las del marrano.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
A otro perro con ese hueso.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Una obra mala, con una buena se paga.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
La muerte y el amor, enamorados son.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
El que algo teme, algo debe.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Refranes viejos son verdaderos.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Más da el duro que el desnudo.
Es mejor precaver que tener que remediar.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Ir por los extremos no es de discretos.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Amor por cartas son promesas falsas.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
De la casada y la separada, dos cucharadas.