Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Al roble no le dobles.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El que no te ama, burlando te difama.
La democracia también genera hombres deshonestos
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
El que se queja, sus males aleja.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Buena cara dice buen alma.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Ve tu camino para no tropezar.
En el refugio del otro vive cada uno
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Callen barbas y hablen cartas.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Peso y medida, alma perdida.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
La comida entra por los ojos.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Estoy hasta las manos.
Solo sé que poco sé y lo poco que sé apenas lo sé.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.