Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Las deudas de juego son deudas de honor.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Aquel que guarda siempre tiene.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Cada villa, su maravilla.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
El amor mueve montaña.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
La paciencia es la llave del paraíso.
Razones sacan razones.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Más vale una imagen que cien palabras.
Pedir más es avaricia.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
El que necesita, te visita.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Una obra acabada, otra empezada.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
La curiosidad mató al gato.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Al mal circo le crecen los enanos.