A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Boda mojada, novia afortunada.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Estar en tres y dos.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
La vida es un soplo.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Cuando masques, no chasques.
A grandes cautelas, otras mayores.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Saber uno los bueyes con que ara.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
El que tiene boca, se equivoca.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Poco dinero, poco sermón.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Lo poco, nunca dio mucho.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Entender lo bello significa poseerlo
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
Aquel que guarda siempre tiene.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.