El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Dos cabezas piensan más que una.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Quien no miente no viene de buena gente.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Inútil como bocina de avión.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Ojo por ojo, diente por diente.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Mano de santo cura como por encanto.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
La luz de alante es la que alumbra.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Hijo ajeno, candela en el seno.
A veces se llora de alegría.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Ni miento ni me arrepiento.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
La oscuridad reina a los pies del faro.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
La buena lectura, alivia la tristura.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Volverse humo.