El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
El que más mira menos ve.
Para ser bella hay que ver estrellas
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Agua turbia no hace espejo.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
La ira es locura el tiempo que dura.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Obra con amores y no con buenas razones.
La burla, para quien le gusta.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
La envidia acorta la vida.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Obra hecha, dinero espera.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
El ojo quiere su parte
La fortuna es madrina de los necios.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Obras vea yo; palabras, no.
Con pedantes, ni un instante.
No es oro todo lo que reluce.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.