La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
El que es pendejo ni de dios goza.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Quien se casa, casa quiere.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Todos los caminos conducen a roma.
El que no arriesga no gana.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
El blanco hielo de agua es mensajero
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
No hay mal que por bien no venga.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
No se manda al corazón
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
El que se casa, por todo pasa.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Ama, perdona y olvida.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Las medias ni pa las mujeres.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
O errar o quitar el banco.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.