Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Todo lo que no es dado es perdido
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
No vengo a descubrir el hilo negro.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Fruta prohibida, más apetecida.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Boca que no habla, Dios no la oye.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
El que nada sabe, de nada duda.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Tarde piaste pajarito.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Entre col y col, lechuga.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
El dinero no compra la felicidad.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
El tiempo vuela, que se las pela.
A buen hambre, no hace falta condimento.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Todo en la vida tiene su medida.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.