El cuchillo no conoce a su dueño.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
El vicio, saca la casa de quicio.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
A todo coche, le llega su sábado.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
A cada rey su trono.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Moda y fortuna presto se mudan.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Más envejecen las penas que las canas.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
El toro y el melón, como salen, son.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Hay que poner remedio a tiempo.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
A flores nuevas, afeite perdido.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
A cada día su pesar y su esperanza.
Si vas a morir, muere llenito.
La suerte nunca da, solo presta.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Acogí al ratón en mi agujero y tornóseme heredero.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Amar y saber, todo no puede ser.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
El hogar del Ingles es su castillo.