Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Cada día, su pesar y su alegría.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Por sus hechos los conoceréis.
Si vives de fiado, vives señalado.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Después del gusto, que venga el susto.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Dar palos de ciego.
Cuanto más amistad, más claridad.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Más enredado que un kilo de estopa.
Quien hace preguntas no es tonto.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Progresa en su negocio quien ha pensado en él de antemano.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Malo vendrá que bueno me hará.
El que trabaja, no come paja
Como buscar una aguja en un pajar.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
A buena confesión, mala penitencia.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
El rostro es el espejo del alma.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.