Hay que ver para creer.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Cada cosa pía por su compañía.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Secreto a voces.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Le dieron como a violín prestado.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
La unión hace fuerza.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
El hombre es un animal de costumbre.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Los dioses ayudan al que trabaja
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Querer es poder.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Bestia alegre, echada pace.
Hijo descalostrado, medio criado.
Hombre osado, bien afortunado.
A tal señor, tal honor.
A ruin, ruin y medio.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Es ley la que quiere el rey.
Para sabio Salomón.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Vale más saber que tener.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
El hábito es una camisa de hierro.
Caldera observada no hierve jamás.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Favor publicado, favor deshonrado.
La carta, corta, clara y bien notada.
A malos ratos, buenos tragos.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.