Del ahorro viene la posesión.
Orden y contraorden, desorden.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Hay que creer, rajar o desastillar.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Lo que se ve, se aprende.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Quien primero viene, primero tiene.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Bodas y aguas, como son guiadas.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Como vives, juzgas.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.
El vino es la teta del viejo.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Faldas largas, algo ocultan.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Te conozco mascarita
Dar a guardar las ovejas al lobo.
A su tiempo se cogen las uvas.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Costumbre mala, desterrarla.
Cambiar de opinión es de sabios.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Hay desgracias con suerte.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Por el hilo se saca el ovillo.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.